12 de Diciembre, 2006
Último tango en Santiago de Chile
“Aprendieron del maestro…”
El azar quiso que falleciera en el Día de los Derechos Humanos, pero fue la divina providencia la que le hizo sucumbir viendo como Chile se transformaba en aquello que tan sanguinariamente había combatido. La justicia, ciega y tantas veces cegada, finalmente acabó por permitir que este pereciera impune ante los repugnantes crímenes que se le atribuían. Libre para la jurisprudencia, condenado por la historia.
El asesino ya no respira, el aire está menos contaminado.
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menéame - 2:35 am por Sokar |
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