17 de Septiembre, 2006

Y no es que ABC pueda ser sospechoso…

Estos últimos días una nueva polémica ha agitado el ya de por si revuelto escenario de los medios, los partidos y el 11m. Esta vez el que ha puesto el dedo en la yaga ha sido J. A. Zarzalejos en ABC. Ahora que El País también empieza a mover pieza en el entorno del 11m lugar hasta ahora reservado para conspiranoicos como los Trashorras, “Pedrojotas” y algunos PPeros, en ABC se ha publicado un editorial que cuestiona y mucho a todo el movimiento de algunos medios y políticos entorno a este tema.

Al menos si de algo podemos estar seguro es que si una critica de este tipo sale de un prácticamente auto-denominado medio de derechas es que algo debe estar pasando. Aquí tenéis el editorial:

La conspiración se evapora

El pasado 5 de julio, Francisco Javier Lavandera, testigo en el sumario del 11-M, denunció que había sido tiroteado cuando circulaba en su coche. Lavandera, al igual que Emilio Suárez Trashorras, constituye un testigo de «autoridad» de las estrafalarias teorías conspirativas que ha propalado el diario «El Mundo» con la cooperación del periodista y director del programa «La mañana» de la cadena Cope, Federico Jiménez. Y también será igual la suerte que corra el crédito de Lavandera después de que dos informes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, de los que hoy da cuenta ABC, hayan llegado a la conclusión de que el relato sobre el tiroteo en cuestión «presenta incompatibilidades insalvables, no siendo factible». Tan falsa, pues, esta denuncia como la que Lavandera presentó por una supuesta bomba hallada en los bajos de su coche, bomba que resultó ser una bolsa de basura «con azucarillos y envoltorios de galletas», según el informe policial. Ahora bien, no cabe esperar que se disculpen quienes desde micrófonos y crónicas escritas aprovecharon estos delitos inexistentes -lo que permitiría acusar a Lavandera de una simulación de delito- para clamar contra las tramas negras de la Policía que querían ocultar la verdad de los atentados del 11-M.

Pero el castillo de naipes se está desmoronando. La mendacidad de este testimonio desacredita tanto a quien lo prestó, el tal Lavandera, como a quienes decidieron contar con él para poner en solfa a las instituciones del Estado y urdir una fabulación periodística de indudable rentabilidad para cuantos participan en ella. Pues, como no podía ser menos, Lavandera también ha decidido contar su apasionante biografía en un libro, «A tumba abierta», que acaba de salir al mercado, coincidiendo oportunamente con la información sobre la denuncia del tiroteo, publicado por la editorial La Esfera de los Libros, vinculada a la empresa editora del diario «El Mundo», y escrito junto con uno de los periodistas encargados de narrar el folletín. Datos suficientes para que lectores y oyentes perciban cuáles son los verdaderos intereses que animan a quienes se reclaman, con carácter excluyente, la condición de paladines de la verdad y que no hacen sino facturar amarillismo a través de cualquier medio a su alcance.

Después de meses anunciando vuelcos en la investigación, reveses definitivos para la versión judicial y otras primicias de no menor trascendencia, no sólo no hay dato que avale la teoría de la autoría etarra o de la conspiración policial, sino que las grandes bazas de Pedro José Ramírez y Federico Jiménez -y sus entornos inmediatos en el Partido Popular, responsables de trasladar esta grotesca e interesada trama al mismo Parlamento- se están desinflando día tras día, dejando al descubierto que todo su empeño en mantener el 11-M como una losa sobre la derecha española no tenía otro objetivo que asegurarse una cuota de mercado y atrapar en un laberinto a Mariano Rajoy.

Es técnicamente posible -aunque resulte decepcionante- no saber qué explosivos estallaron en los trenes. No hay informes policiales que vinculen a ETA con el 11-M (otra cosa serán las relaciones entre etarras e islamistas en las cárceles). Suárez Trashorras se puso en venta, le compraran o no, para contar si hacía falta «la Guerra Civil», y Lavandera se inventó un intento de asesinato. Ni siquiera Díaz de Mera niega la autoría yihadista, y, por el contrario, avala la corrección de la operación policial en Leganés. A los fabuladores de la conspiración ya no les salen las cuentas.

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menéame - 3:43 pm por Turing |

1 comentario »

  1. ¿Saldrá alguna vez a la luz la verdadera realidad del 11M? Yo no lo creo.

    Comentario por Pepelu — 18 de Septiembre, 2006 @ 10:51 am

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